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Para comenzar a escribir el origen e historia del caballo de polo, debemos primero ubicar al deporte en la India, país donde los nativos  lo jugaban desde épocas remotas.

Parece ser que en l858 el general británico Sherer, que prestaba servicios en ese país, presenció cerca de la frontera con Afganistán un extraño juego a caballo y viendo el entusiasmo de los que lo practicaban, propuso probarlo a otros oficiales del regimiento. En Calcuta también era conocido por los plantadores británicos  de Cachar y así en varias regiones de India.

Estos oficiales, que se desempeñaban en la colonia,  siguieron practicándolo y lo llevaron a Inglaterra en 1859 al  10º Regimiento  de Húsares en Aldershot.
El primer partido de polo en Gran Bretaña de importancia y mencionado  por The Morning Post data del año 1871 entre el team del 10º de Húsares y  el 9 de Lanceros. La Enciclopedia Británica y una crónica de dicho periódico así lo confirman, y fue el comienzo  del polo en Occidente

A partir de allí la explosión dentro de Gran Bretaña fue enorme y en 1873 contó con la aprobación y adopción del Hurlingham Club, que más tarde fuera el más famoso dentro de los clubes ingleses, además de reglamentarlo y organizarlo.

Es curioso observar que mientras comenzaba el polo en Gran Bretaña también se hacía, con solo cinco años de diferencia, en la Argentina y en los Estados Unidos. En la Argentina en la estancia Negrette de  David Shennan  y en los EEUU de la mano de James Gordon Bennet Jr.

Los tres países iniciaron el polo  casi al unísono y hoy  esos mismos tres, son en el mundo los de mayor actividad y  concentran la mayor cantidad de jugadores, caballos y con los  torneos más importantes.

Explicado esto comenzaremos hablar del origen del caballo de polo, en los tres países donde fueron piedra fundacional de los mismos.

El caballo mongol, del que también se abastecían los chinos, tibetanos e hindúes, tenían muy poca alzada y muy resistentes. Cuando los británicos vieron jugar polo en India,  trataron de igualar el tipo de animal que allí utilizaban, eligiendo en su país natal, los thoroghbred más bajos y reforzados y también entre los árabes, beréberos y los productos de cruzamientos de aquellos con los petisos del país de Gales; además trajeron de Irlanda caballos de menor alzada.

El excelente Polo Pony Gales de aquel entonces, resultó de la unión del pequeño nativo con el oriental, al que luego le dieron un petiso puro y finalmente a esa cría con un thoroghbred de alzada reducida, obteniendo animales de 1,40 a 1,50 metros, dóciles, resistentes, veloces y sensibles.

En el Reino Unido clasificaban a los yeguarizos de silla en tres tipos, según su alzada: Pony: hasta 1,47 mts (14,2 hands); Cob de 1,47 a 1,57 mts (14,2 a 15,2 hands) y Caballo más de 1,57 mts (15,2 hands).

En 1894, señalaron el máximo de altura en 1,42 mts. para todo padrillo o yegua destinado a la producción del entonces Polo Pony como raza. En 1895 se reglamenta una nueva alzada, llevándola a 1,47 mts. y más tarde a 1,50 mts..

Pasando ahora a los Estados Unidos de Norte América, segundo país donde llegó el polo desde Inglaterra, se utilizó el Quarter Horse, cuyo origen se remonta al 1600, producto de la cruza de los ibéricos traídos al sur del litoral atlántico por los españoles, que con el tiempo pasó a ser el Mustang, con el Colonial Inglés de silla del norte de ese litoral, introducidos por los colonos británicos y posteriormente  la cruza del Quarter con el Thoroghbred.

Por último en Argentina, país que en la actualidad es el mayor productor y exportados de este tipo de caballos; para conocer su origen debemos remontarnos al año 1536 cuando el español Pedro de Mendoza funda por primera vez Buenos Aires, trayendo en su expedición caballos Andaluces, que quedaron liberados al abandonar la aldea por el acoso de los indios. Esos caballos con el correr de los siglos al adaptarse a su nuevo habitad y por la consanguinidad, se fue modificando su estructura corpórea y transformándose en la Raza Criolla, de baja alzada, dóciles y resistentes. Fue ese  el animal utilizado en el comienzo del polo en Argentina por los estancieros ingleses radicados en el país y también cuatro de ellos exportados y jugados por los hermanos Miller en la final de la Champion Cup de Inglaterra en 1897.

En 1873 David Shennan  importó desde Inglaterra a “Satan Stoe”, un Thoroghbred  de gran pedigree, como padrillo de su cabaña. La mestización del Criollo con el Thoroghbred  dio origen al famoso caballo de polo argentino, al comienzo con un 50% de cada sangre que con el correr de los años se diluyó la primera al cruzarse en forma absorbente con la segunda, obteniéndose así animales que llamaron la atención al ser veloces, vivaces, resistentes y también por su alzada.

Las manadas de yeguas mestizas, seleccionadas por tipo y aptitud, cruzadas con padrillo Thoroghbred  fue el común denominador de todos los criadores.

La etapa contemporánea de la cría en Argentina comenzó en 1984 con la fundación de la Asociación Argentina de Criadores de Caballos de Polo y la creación de la raza Polo Argentino.

Esta iniciativa se le debe a un grupo de criadores que vieron la necesidad de ponerle nombre y apellido a este equino criado desde el siglo XIX. A partir de ahí se puede conocer la genética de los animales inscriptos y seguir las líneas más productivas por aptitud.

Como se podrá observar el Thoroghbred fue una raza fundamental para el mejoramiento de los caballos nativos de cada uno de los países mencionados y  su origen es en el Reino Unido de Gran Bretaña, creado en base a  la cruza, mestización, consanguinidad, alimentación y  selección funcional sobre el primitivo Colonial Inglés y  allá por el 1700 cuando se introdujeron mejoradores árabes y beréberos para fecundar las yeguas más destacadas en las pistas.

En la actualidad una importante cantidad de los caballos que se juegan en el mundo son Polo Argentino, inscriptos o no, utilizando también Thoroghbred, el Quarter Horse y la cruza de estos últimos dos.

Héctor Martelli

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