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HISTORIA DEL POLO-PARTE III

Ante el crecimiento suscitado, los clubes y polistas se vieron en  la necesidad de crear una asociación que rigiera el deporte.

Por iniciativa del Hurlingham Club y de John Ravenscroft, quien comenzó con la idea, y luego de un período de conversaciones, el 4 de marzo de 1892 se efectuó la primera asamblea constitutiva, quedando así fundada The River Plate Polo Association, estableciéndose como objetivos fundamentales: la organización de un campeonato abierto, las relaciones con los clubes afiliados y que se arbitraran las formas de procedimientos. Como reglamento de juego se adoptó el vigente del Hurlingham Club, que era copia del de su homónimo de Londres.

Al poco tiempo se afiliaron los siguientes clubes: Hurlingham, Flores, North Santa Fe, Belgrano, Cañada de Gómez, Quilmes, Las Petacas, Tucumán, Santiago del Estero, Venado Tuerto y The Casuals.

Organizar el primer campeonato abierto fue su meta principal, aunque no sencilla de realizarla debido a la distancia entre los clubes y Buenos Aires, como así también el traslado de los caballos, por su costo y tiempo. Se resolvió hacer dos torneos, el primero en el Hurlingham Club en abril y el segundo en Cañada de Gómez en octubre, ambos en  1893. En los dos se impuso el team de Hurlingham A, jugándose  todos los partidos  a cuatro chukkers de quince minutos.

The River Plate Polo Asossociation rigió el polo en la Argentina durante los treinta años siguientes.

Al estar así  organizado el polo tuvo un crecimiento constante y acelerado, con la creación y afiliación de nuevos clubes, no sólo de Buenos Aires sino también del interior y un aumento considerable de jugadores. Las modificaciones de las reglas de juego hechas por los ingleses,  rápidamente  se incorporaban al nuestro. Entre las primeras modificaciones del antiguo reglamento podemos mencionar el cambio en el comienzo del partido, incorporándose la modalidad actual, la reglamentación de cuatro jugadores por bando y en cuanto a la duración de los partidos hubo dos modificaciones consecutivas. La primera a cuatro chukkers de quince minutos y la segunda de seis de diez minutos.

En el año 1894 “The Polo Magazine” publicó una lista de los clubes del mundo, figurando la Argentina a la cabeza de la misma con 21  afiliados, Inglaterra con 20, Irlanda con 10, Australia con 8, EEUU con 5 y Escocia, Nueva Zelanda y Francia con 1.

Entre los nuevos clubes argentinos podemos mencionar a The Rangers (surgido por la disolución del Quilmes), La Colina y Curamalán Polo Club en el sudoeste de Buenos Aires y en el oeste el Media Luna Polo Club. En la capital surgieron Santa Rita, San Carlos y Western, entre otros.

En 1894  se jugaron dos abiertos como el año anterior, en los mismos clubes; en el Hurlingham Club, en abril, se consagró campeón The Casuals y en Cañada de Gómez, Las Flores. Al año siguiente también se disputaron los dos, jugándose el primero como siempre en Hurlingham, con 9 equipos, siendo su ganador Las Petacas y en el segundo, en Cañada de Gómez en octubre, se consagró  The Casuals. Este fue el último año que se disputaron dos abiertos, desde ese entonces hasta nuestros días sólo hay un Campeón Argentino Abierto.

Por ese motivo, en Cañada de Gómez cobraron singular importancia otros torneos, como la Copa Santa Fe, jugada desde1892.

El polo internacional comenzó a fomentarse. En 1893 se realizó un partido en Valparaíso, Chile, entre ingleses radicados en Chile y la Argentina, considerado este encuentro el primero a ese nivel en Sudamérica. Los ingleses radicados en la Argentina, según Francisco Ceballos, fueron a Chile para practicar otros deportes (no especificó cuales) y allí debió haber surgido la posibilidad de jugar polo. El 9 de noviembre de 1893 se armó un partido entre ingleses, radicados a cada lado de la Cordillera de los Andes. Ganaron los “chilenos” 9 a 3. Luego hubo diversas giras de equipos argentinos a Londres. En 1895 el grupo de jugadores lo integraban J. y N. Smith, H. Scott Robson, S. y F. Furber y en 1896 la delegación estuvo constituida por: J. J. Porteous, F. White, J. Ravenscorft, F. J. Balfour y H. Scott Robson. Cabe destacar que este equipo de polistas argentinos disputó 23 partidos y sólo lo derrotaron en 3. Eran constantes también incursiones individuales de jugadores locales, que se destacaban en las islas Británicas.

Siguieron giras en 1903, 1905, 1911 y  en 1912 la tan renombrada del equipo El Bagual, con múltiples triunfos y por la repercusión que tuvo por parte de la prensa y aficionados ingleses.

El Campeonato Argentino Abierto de 1901, tuvo una característica especial: San Carlos, unos de los inscriptos estaba capitaneado por el Barón Peers y acompañado por Talbot y dos peones: Carrizo y Fredes. Debido a la violencia de los partidos en donde participaba este team y por la rudeza de los dos últimos, se prohibió la participación de jugadores nativos en las copas.

A partir del comienzo del siglo XX hubo varias cosas que modificaron la fisonomía del polo. La primera y fundamental, el caballo criollo utilizado hasta entonces, se fue cambiando paulatinamente por mestizos, cada vez con más  pura sangre de carrera. En las canchas se reemplazó el corte a diente de oveja por el de la guadañadora, con una mejor nivelación del terreno y en 1908 en la cancha número uno del Hurlingham Club fueron instaladas las primeras tablas, eliminándose de esta manera las zanjas a pala o a reja de arado que delimitaban los laterales y líneas finales, incluidas la de gol. Se produjo entonces un cambio radical en el juego, que se hizo más rápido, menos enredado e interrumpido, mejorando así el espectáculo. El handicap de los jugadores permitió igualar posibilidades a equipos de menor valorización, además la eliminación del “off side”  contribuyó también a aligerar el juego. En 1914 se modificó nuevamente la duración de los partidos, estipulándose el número de siete chukkers de ocho minutos de duración cada uno y en 1920 se prohibió el pechazo en ángulo y que los penales fueran ejecutados finalizado cada período.

Por esta época comenzaron a figurar en los equipos apellidos de origen latino como Martínez de Hoz, Negrón, Peña, Ceballos, Videla Dorna, Uranga, Rodríguez Egaña y Casares; asimismo el polo militar comenzó con fuerza, impulsado por los hermanos Oliveira César.

El año 1914 marca un nuevo hito en el polo argentino. Con el deseo de que nuestro país fuera representado oficialmente en  el exterior y ante la actitud negativa  de la River Plate, se impulsó la idea de crear otro organismo más nacional y así nació la Asociación Nacional Argentina de Polo, que organizó la gira del  equipo de North Santa Fe a Inglaterra, pero el fracaso de la misma, hizo que desapareciera esta nueva asociación.

La idea no cayó en saco roto y ante el  éxito del equipo argentino en Chile en 1921 y el anhelo de volver a Inglaterra mejor organizados que en 1914, se creó la Federación Argentina de Polo con un consejo directivo de 16 miembros, la mayoría de apellidos latinos. Con el apoyo invalorable del Jockey Club de Buenos Aires se concretó esa anhelada gira nuevamente a Inglaterra y a los Estados Unidos en 1922. La selección  de la Federación que nos representó, estuvo  formada por Juan B. Miles, Juan D. Nelson, David B. Miles y Luis L. Lacey y ante los excelentes triunfos logrados al ganar el Abierto de Inglaterra y el de EEUU, en sus propios reductos, la nueva Federación cobró mayor fuerza.

Al haber dos tendencias, los que propiciaban que la nueva entidad continuara rigiendo los destinos del polo argentino y la contrapuesta que bregaba por ese privilegio a la River Plate, se concretó un acuerdo que trajo como consecuencia la fusión de ambas en la Asociación Argentina de Polo, el 14 septiembre de 1922, siendo su primer presidente  J.A. Hinds.

El primer y gran logro de la flamante Asociación, a nivel internacional, fue el haber obtenido en 1924 la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Berlín.

Héctor Martelli

 

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